Maracena ha despedido con honores a Killa, la primera agente de la Unidad Canina de la Policía Local, que inicia ahora una nueva etapa tras años de entrega, trabajo y servicio a la ciudadanía. La pastora belga malinois, pionera en el municipio y referente en la provincia de Granada y a nivel nacional, recibió durante el pleno ordinario la Medalla al Mérito Policial con Distintivo Blanco, un reconocimiento que simboliza el cariño, el respeto y la gratitud de toda una ciudad.
Killa se va como una agente más, con el reconocimiento que merece quien ha dedicado su vida a proteger, acompañar y servir. Rescatada con apenas cuatro meses de una situación muy difícil, llegó a Maracena para convertirse, con el paso del tiempo, en mucho más que una perra policía. Ha sido compañera, protectora, símbolo de confianza y ejemplo de la estrecha relación que puede construirse entre un animal, su guía y todo un municipio.
El alcalde de Maracena, Carlos Porcel, destacó durante el pleno que “todo en la vida son etapas, por eso Killa pasa ahora a una segunda actividad”, subrayando que este reconocimiento también es un homenaje al oficial Ángel Rodríguez, responsable de la Unidad Canina y la persona que ha enseñado, acompañado y guiado a Killa durante toda su trayectoria. “La actividad que ha desarrollado es un ejemplo”, señaló el alcalde, quien puso en valor una labor “que ha contribuido a la seguridad de las calles y plazas”.
La Unidad Canina de la Policía Local de Maracena ha desarrollado durante estos años una importante labor preventiva, especialmente con jóvenes, mayores y colectivos, además de colaborar con miembros de cuerpos y fuerzas de seguridad. Su trabajo ha estado muy ligado a la presencia en parques, zonas de ocio y espacios públicos, donde Killa siempre ha destacado por su capacidad para generar respeto, confianza y tranquilidad.
El momento más emotivo del homenaje llegó con las palabras de Ángel Rodríguez, visiblemente emocionado, al recordar la entrega absoluta de Killa. “Lo ha dado todo. Nunca ha fallado a los maraceneros, estuviera con menores, con mayores o en cualquier servicio”, afirmó. Incluso en situaciones complicadas, la agente canina ha respondido siempre con nobleza, inteligencia y obediencia.
El oficial recordó también la frase que le dijo la persona que le entregó a Killa cuando apenas tenía dos meses: “quien da lo que tiene no está obligado a nada”. Una expresión que, años después, define a la perfección la vida de servicio de esta perra policía. “Killa lo ha dado todo y no ha pedido nunca nada a cambio”, puntualizó.
Killa se jubila después de que una enfermedad en los huesos y los dolores de espalda evidenciaran que había llegado el momento de dejar el servicio activo. Ahora le toca descansar, aunque esta nueva etapa no la vivirá junto a su guía. La agente canina ha sido adoptada por una familia de Maracena que la ha visto crecer, trabajar y formar parte del día a día del municipio. Un hogar en el que recibirá todo el cariño y los cuidados que merece tras tantos años de entrega.
Su trayectoria continúa ahora en Bruma y Rolo, los agentes caninos que siguen su camino y que tienen en ella a una gran referente. Con este reconocimiento, Maracena despide profesionalmente a una agente única. Killa se marcha con honores, como una funcionaria más, pero sobre todo con el cariño de un municipio entero.
