La proyección de Los Tigres llenó el salón de actos de la Casa de la Cultura de Maracena y dejó una estampa poco habitual en un municipio del área metropolitana, un director de primera fila, Alberto Rodríguez, sentado frente al público, respondiendo preguntas sin prisa y compartiendo detalles de una película que se ha estrenado hace apenas unos meses y que, mañana, cuenta con nominaciones como Mejor Largometraje, Mejor Dirección y Mejor Guion Original, entre otras, en los Premios Carmen del cine andaluz. La cita se convirtió en algo más que una sesión de cine, fue una tarde de cultura con conversación, con debate y con ganas de seguir mirando la pantalla con otros ojos.
“El hecho de que Maracena vuelva a acoger una actividad de este nivel, con un director como Alberto Rodríguez, es un orgullo para nuestra ciudad y un premio al trabajo constante por acercar la cultura a la gente”, aseguró el alcalde, Carlos Porcel. El regidor no escondió que el calendario jugaba en contra y que cerrar la proyección “no ha sido fácil”, precisamente por las fechas, pero defendió el esfuerzo. “Cuando el público responde así, merece la pena pelearlo y Maracena está siendo vanguardia en el apoyo al cine andaluz”, añadió.
El concejal de Cultura, Antonio Segovia, quiso agradecer a la Academia de Cine de Andalucía que haya contado con Maracena para esta proyección dentro de las actividades paralelas de los V Premios Carmen, y recordó que no es la primera vez que el municipio se coloca en la antesala de grandes citas del audiovisual. El año pasado, con el ciclo Maracena es de Goya, ya pasó por la ciudad Benito Zambrano, y ahora el listón ha vuelto a subir con la presencia de Rodríguez. “Pocos municipios pueden decir que han sido sede de encuentros tan cercanos con referentes del cine andaluz, primero con los Goya y ahora con los Premios Carmen. Eso habla de un compromiso claro y sostenido”, afirmó.
Segovia enmarcó la jornada en una apuesta que no se limita a un evento puntual, sino que se alimenta de una programación cultural estable. Puso como ejemplo el cinefórum que se celebra de forma periódica en la Casa de la Cultura y la Semana de Cine e Igualdad, SEMACIG, como espacios donde el cine se vive con mirada crítica y participación. “No queremos que estos encuentros sean una proyección sin más. Queremos que la gente salga con la película dentro, con preguntas y con debate, y que el cine nos sirva para entender realidades”, explicó.
Y en esa idea encajó a la perfección el coloquio posterior, porque Los Tigres dio pie a hablar de temas que tocan de cerca, la dureza de ciertas realidades económicas, esa “profesión invisible” del buzo y el contraste entre quienes son brillantes en su trabajo y, sin embargo, se desmoronan en lo personal. También apareció sobre la mesa el papel de las mujeres que sostienen lo cotidiano, las que empujan para que todo no se caiga cuando la vida aprieta. Rodríguez, cercano en el trato, se mostró abierto a todas las preguntas y compartió interioridades del rodaje, especialmente de las secuencias bajo el agua, y del trabajo de montaje de José M. García Moyano, clave para construir el pulso de una historia tan exigente en lo técnico como en lo humano.
El Ayuntamiento cerró la jornada con la sensación de haber acertado con la propuesta. Una noche de cine, sí, pero sobre todo una noche de conversación, de industria andaluza y de un Maracena que vuelve a demostrar que la cultura también puede ser un punto de encuentro.
